“La música es
para valientes”
Con un evidente
cambio físico producto de una operación para mejorar su salud, pero criticado
por muchos medios por el mismo, el cantante salsicumbia afirma estar en su
mejor momento con un nuevo disco en camino.
FOTO: CELESTE CAMPOS.
Por: Jair Ugarte, Celeste Campos Y Doris Callirgos.
Quince minutos
parecería poco tiempo, pero quince minutos sin casaca, en plena avenida
Costanera, es una eternidad. Pero cuando de entrevistar se trata, el tiempo es
lo de menos. John Sarmiento, más conocido como John Kelvin, se acercó a
nosotros casi desapercibido, irreconocible. Con varios kilos menos, pero con la
misma voz que a su público encanta y el trato amigable, que no pensamos, podía
tener.
Jair Ugarte: Naciste y creciste en un barrio “picante”
como lo es Atahualpa, en el Callao, donde el género musical por excelencia es
la salsa. ¿Cómo nació entonces tu gusto por la cumbia?
—Soy chalaco de
nacimiento, mis padres también lo son. Mi familia materna es de Jauja, fui
criado por una abuela chalaca y una de Jauja. Amo la música, soy un chico
salsicumbia. Amo la salsa, amo la cumbia. Si me pides que cante balada,
merengue, reggaeton, salsa, festejo o cualquier género, lo voy a cantar. Pero
el que me hizo popular como John Kelvin
fue la cumbia. Aunque antes de entrar a Grupo 5, yo ya venía cantando salsa
desde los 12 años. Me decían el baby
de la salsa.
Jair Ugarte:
Empezaste a trabajar como cantante cuando apenas eras adolescente. ¿Cómo se dio
tu ingreso a la primera orquesta en la que cantaste?
—Yo he pasado cada
cosa, hermano. Siempre he sido persistente. Donde no me querían, yo iba. Y si
me botaban, regresaba. Nunca he tenido vergüenza de pedirle ayuda a alguien y,
si no lo hace, yo haré que esa persona se arrepienta de no haber apostado por
mí. Y cuando llegue mi momento y me pida ayuda, ya será muy tarde. Porque ya
habrán otras personas que hayan creído en mi talento. Empezaron a llamarme para
hacer coros porque cobraba poco. En esa
época, ganaban cien dólares, a mí me daban diez. Yo iba hasta gratis, hermano,
solo por ver al artista. Artistas como Tito Nieves, David Pavón, Gilberto Santa
Rosa, Willy Rivera y Antonio Cartagena. Ellos influyeron mucho en mí. Yo llegué
a Grupo 5 porque un amigo me recomendó con Elmer Yaipén. En ese tiempo yo
formaba parte de Team Cuba. Me propusieron ser parte de Grupo 5, pero tenía que
irme a Chiclayo. Fue una decisión difícil. Tenía un hijo pequeño y pareja. Mi
primera presentación fue en Piura. Al animador no le parecía presentarme como
John Sarmiento, así que le propuse John Kelvin. Hoy en día, dos de las marcas
que admiro y me gustan mucho son John Holden y Calvin Klein. Eso significa para
mí John Kelvin.
Jair Ugarte: Grupo 5 marcó, sin duda, tu carrera como
cantante ya que fue el trampolín para formar el nombre John Kelvin como marca
musical. ¿Cuál fue el verdadero motivo de tu alejamiento de la orquesta?
—Grupo
5 fue mi trampolín para posicionar John Kelvin como marca y como cantante. Me
alejé de Grupo 5 porque sentí que ya era el momento de hacer algo propio. Tenía
varias propuestas para ser solista. Estaba en mi apogeo. Así nace John Kelvin y
Calle 2. Trabajé con mi hermano y mis dos mejores amigos que ahora tienen su
propio grupo. Después formé Kumbia Stars y Cumbia 5, que era el reencuentro de
todos los ex Grupo 5, con quienes hicimos una gira por toda Latinoamérica.
Jair Ugarte: En 2011 tuviste un breve
paso por un reality de competencia.
¿Qué te motivó a participar de algo absolutamente distinto a la música?
—Cuando empecé en Combate, sentí que no era para mí. Pero
ahora me arrepiento de no haber aprovechado ese momento al máximo y no haberme
dedicado tanto al programa por estar metido en la música. Quizá hubiera sido un
chico más completo. Esos muchachos ganan más que yo. Eso quiere decir que
funcionó.
Jair Ugarte: ¿Te refieres a lo económico, entonces?
—Sí, tienen
marcas, auspiciadores. Algunos hasta son empresarios.
Celeste Campos: ¿Te incomodó que Elmer Yaipén,
director de Grupo 5, haya señalado en 2012, que no aportaste nada en la cumbia?
—No sabía que se
había expresado así. A quién no le va a incomodar que tu exjefe hable de un
integrante que logró éxitos para su grupo. Porque él puede ser el dueño del
grupo, pero el dueño de mi talento, soy yo. Él no compra mi voz. Él no tiene mi
voz. Yo lo admiro como productor y como persona. Pero me pareció raro que haya
dado esas declaraciones. De repente lo dijo en un momento de cólera porque ya
no trabajaba con él, quizá. Me causa pena que se haya expresado de esa manera.
Pero quién sabe, tal vez haya momento de juntarnos para hacer un feat.
Doris
Callirgos: Luego de diversos intercambios de palabras con Elmer y Víctor
Yaipén, creadores de Grupo 5; si en la actualidad te propusieran regresar al
grupo con una mejor oferta laboral, ¿lo considerarías una opción?
—Grupo 5 es uno de
los mejores grupos de cumbia, considero yo. Ha marcado mucho en mi vida y eso
nadie me lo va a quitar. La gente me recuerda mucho en Grupo 5. Cuando llegue
el momento en el que cante junto a Grupo 5 en un escenario, será épico. La
gente se emocionará y se enamorará de eso. Pero el dueño de la agrupación no lo
ve de esa manera, yo sí. De repente creerían que me quiero aprovechar, cosa que
no es cierta, pero ¿por qué no darle al público algo que quiere? Lo hacen todos
los músicos. Se juntan, hacen su gira y luego se abren. Yo estaría encantado de
poder trabajar con ellos. No de manera fija, pero sí hacer una gira. Trabajar
con ellos de manera fija, no creo. Porque ellos ahora tienen otra manera de
trabajar. No venden cantantes, venden a Christian Yaipén porque él es ahora la
figura del grupo.
Jair Ugarte: Lucho Cuéllar fue tu compañero de
trabajo, primero en el Grupo 5 y, luego, en Cumbia 5. Sin embargo, tiempo
después él y tú se enfrascaron en dimes y diretes que salían a diario en los
medios. ¿Qué fue lo que generó la pelea entre ustedes? ¿Lograron solucionarlo o
siguen enemistados?
—Nunca supe el
motivo. Muchas veces no entendía lo que él hablaba, en su momento eran
estupideces. Pero llegó un punto en el que no aguanté más. Sin embargo, en la
actualidad logramos hablar y solucionamos nuestros problemas.
Jair Ugarte: En el reportaje de un programa de
televisión dijiste que la clave del éxito musical está en la innovación del
artista. Por ejemplo, realizando nuevas fusiones de cumbia, salsa o música
urbana. ¿Crees que esta última logre perdurar como la cumbia y la salsa? ¿O
quizás termine desapareciendo?
—Está perdurando. Ojalá
no desaparezca. Antes se le llamaba reggaeton. Ahora es más ficho, le dicen urbano,
pero igual es reggaeton. Aunque distinto. Ya no es algo como “alza la mano si
tú quieres marihuana”. Lo maquillan, pero no deja de ser reggaeton. Hay
canciones bonitas como las de Sebastián Yatra. Uno puede hablar de desamor, de
amor. De traición y de sexo, dentro de la canción. Pero si le metes algo
vulgar, como pedofilia, o insultas y ves a la mujer como objeto sexual, todo
cambia. Criticaron mucho las canciones “Lárgate” y “Ojalá que te mueras”, pero
solo son canciones. No denigran a nadie.
Doris Callirgos: Tony Rosado usa palabras que denigran
a las mujeres en sus presentaciones ¿Qué opinas al respecto?
—Él es así.
Celeste Campos: ¿Consideras que es machista?
—Es Tony Rosado.
Si él no habla así, pierde su esencia. La gente lo busca por eso. Y cuando no
hace eso, no es Tony Rosado y, pues, la gente se aburre. No es por defenderlo.
No está bien lo que hace, pero es su esencia y a la gente le gusta.
Doris
Callirgos: Maritza Rodríguez, en un programa de televisión, aseguró que era tu
socia en la agrupación Kumbia Stars, pero también te tildó de malagradecido.
Esto generó que tus excompañeros arremetieran contra ti. ¿Te consideras una
persona malagradecida?
—La que fue
malagradecida fue ella. Ella trabajaba para mí, comía y hacía popó en mi casa.
Quizás cometí el error de comenzar el proyecto sin sincerarme con los muchachos.
Decirles a Jhonatan Rojas y Leonard León que yo era el dueño. Por ese lado,
considero que fue un error. Era una estrategia que usé en su momento.
Doris Callirgos: ¿Cómo te sentiste anímicamente luego
que tus antiguos compañeros te dieron la espalda?
—En este mundo hay
mucha envidia. Por más que te digan que te quieren, te aman, te admiran,
siempre van a buscar la oportunidad de clavarte un puñal en la espalda. Entonces,
en ese momento, ellos creyeron que si cambiaban el nombre a Ritmo Stars les iría
bien. Su grupo duró un mes. Y John Kelvin sigue.
Doris Callirgos: Te enteraste por
redes sociales y diversos canales que te habían sacado de la agrupación Kumbia Stars,
sin previo aviso, por tu supuesta falta de profesionalismo. ¿Piensas que fue la
manera correcta? ¿En que quedó esa situación?
—Me enteré por la
televisión. No me pareció profesional. Ellos debieron venir a mi casa. Al
final, cada quien siguió su rumbo. Kumbia Stars ahora es mi empresa de
espectáculos.
Jair Ugarte: Hace algunos años sufriste una enfermedad
que afectó tus cuerdas vocales e incluso perdiste la voz por cuatro meses. Todo
esto te llevó a una profunda depresión. ¿En algún momento pensaste que tu
carrera se había terminado o tenías la esperanza de volver a cantar?
—Me dio faringitis
aguda crónica producto de una infección al oído y me afectó las cuerdas
vocales. No sé si crean en la brujería, pero yo me quedé sin voz el día que mi
hijo John Kelvin Jr. nació. Ni siquiera había tomado algo helado, nunca entendí
como de la noche a la mañana me pude quedar sin voz. Nació mi hijo, le dieron
de alta y yo me quedé en la clínica internado. Una persona me dijo que lo mío
no era enfermedad, era brujería. Yo hablaba con mímicas o escribía. Fue fatal.
Pensé que me dedicaría solo a componer, crear música, pero ya no cantarla yo,
sino darle a otro para que la cante. Solo me quedó dejarlo todo en manos de
Dios. Nunca perdí las esperanzas de recuperar mi voz y, ahora que la tengo de
nuevo, estoy en mi mejor momento. Quiero sacar la mejor versión de mí.
Jair Ugarte: ¿Pensaste en suicidarte?
—No, no tendría
valor. Creo que los que se matan son cobardes. Además me costaría mucho matarme
porque yo amo la vida. Si la vida es no tener nada, económicamente, vivir en un
cuarto y comer arroz con huevo, pero estar con mis hijos; si la vida me da esa
vida, viviré así. Pero tengo vida, tengo salud y tengo a mis hijos. Entonces,
no me puedo deprimir. Tengo que vivir para ellos.
Jair Ugarte: ¿Cómo te levantaste
después de la caída emocional que generó tu enfermedad?
—Como el ave fénix
(risas). Nunca perdí las esperanzas.
Pero sí te das cuenta de quiénes están a tu lado en esos momentos.
Doris Callirgos: En el programa El Valor de la Verdad, transmitido en 2012, mencionaste que sentías
que todavía no habías logrado nada. Sin embargo, a tu corta edad, ya tenías
grandes éxitos en diversos grupos musicales. ¿Sigues pensando igual que aquella
vez?
—Sí. Para mí cada
día que me levanto es volver a empezar. Es como que no he logrado nada. Una de
mis metas es llegar al Latin Grammy. Hoy que me estás entrevistando, y no sé
qué fecha es, quiero decirles que a mis 33 años, y que quede registrado en esta
entrevista para que cuando tenga 40, 45 o 50 te acuerdes de lo que te estoy
diciendo, quiero estar nominado a un Latin Grammy. Mis amigos se ríen de mi
objetivo. Me dicen que siga soñando, pero cuando esté ahí quiero ver sus caras.
Doris Callirgos: ¿Qué proyectos se vienen en tu nueva
agrupación?
—Hoy
ha sido un día muy productivo. Me junté con un empresario de Estados Unidos que
me quiere llevar de gira con todo mi grupo, con el proyecto salsicumbia, y eso
es muy difícil. Los empresarios no quieren invertir, solo quieren llevar al
artista. Pero yo les explico el formato que quiero vender con mis músicos, que
es único y auténtico.
Celeste Campos: Te realizaste la conocida operación de
la manga gástrica para mejorar tu estilo de vida, tu salud. ¿Te incomodan las
críticas que diferentes medios están realizando?
—Yo estaba mal, no
podía respirar y tenía el hígado graso. No me servían las dietas ni los
ejercicios. No podía perder peso. Por eso me realicé esa operación. Me han
dicho de todo en los medios, que soy flojo porque “con ejercicio se baja de
peso”. Que parezco anoréxico. Me han dicho hasta que tengo VIH.
Doris Callirgos: ¿Crees que esas críticas también vienen
de tus fans? ¿O solo detractores?
—No, los fans
siguen mi carrera y están conmigo en todo momento. Solo son detractores. No te
voy a mentir, cuando salgo a la calle, la gente no me reconoce. Algunos que sí
me dicen: “Extraño tus cachetes”. Pero si es por salud, lo aprueban. Ser
artista te expone a críticas muy duras.
Celeste Campos: ¿Sientes que al hablar sobre esa
operación los medios favorecen la publicidad de tu imagen como cantante? ¿O
todo lo contrario?
—Acá en el Perú es
el único país donde pasa eso. En Chile, por ejemplo, los artistas chilenos son
tratados de la misma manera que el artista internacional. Hasta mejor. El
chileno hasta le da más valor a su artista que al extranjero.
Celeste Campos: En 2017 dejaste entrever que Christian
Domínguez no tenía talento para el canto y, por eso, no debió ganar el concurso
que realizó el programa En boca de todos.
Sin embargo, en Combate cantaste
junto a él. ¿Pensabas lo mismo en ese entonces?
—A mí me invitó el
programa. Canté con él y ganamos. Era un concurso contra Leslie Shaw y Claudia
Cerpa. Considero que Christian, vocalmente, tiene un estilo único. Mucha gente
dice que no canta. Yo creo que sí canta, pero hay mejores cantantes. Hay
cantantes y “cantantes”, intérpretes e “intérpretes”.
Yo me considero intérprete y cantante. Él es imagen. Él vende más imagen que
cualquiera de su agrupación. No somos amigos, pero tampoco enemigos, y no me
considero mejor que él ni que nadie.
Celeste Campos: Hace unos días posteaste, desde tu
página oficial, una foto junto a Daniela Darcourt, anticipando que “se vienen
novedades”. ¿Qué nos podrías adelantar? ¿Desde cuándo conoces a Daniela?
—Yo estoy armando
un disco desde hace cinco años, se llama Salsicumbia
para el bailador y va a tener varios feats.
Aún no sé con qué cantantes varones cantar, pero con mujeres sí, y Daniela
es una de ellas. Todavía no se ha logrado grabar, pero está en proyecto. Estoy
conversando también con Mirella Paz, Maricarmen Marín y Marisol. Con Daniela
tengo una buena relación. La conozco desde Son Tentación. Es una mujer
maravillosa y, lamentablemente, está pasando por lo mismo que pasé yo. Solo
espero que tome las mejores decisiones en su vida porque la música es para
valientes y solo se mantienen los más fuertes. Los que en realidad creen en su
talento.
Celeste Campos: ¿Yahaira Plasencia también está entre
tus novedades?
—Me encantaría
trabajar con ella, pero ahora pertenece a una disquera y, cuando los artistas
trabajan con una disquera, es más complicado.
Jair Ugarte: Tú recalcas mucho que la humildad es
importante en los artistas, ¿consideras que Yahaira lo es?
—No la conozco, te
mentiría. No es mi amiga. La respeto mucho y me gusta su trabajo. Tiene muchas
críticas por la forma de presentarse en sus shows, pero es su estilo. Es lo que
ella está vendiendo, la salsa urbana y, que Sergio George haya apostado por
ella, debe ser un honor. En mi caso, una vez me ofrecí. Le escribí, pero no
tuve respuesta. Quizás fue porque debo esperar que él me busque, ya que luego
me enteré que él busca a su artista. Entonces cometí el error de buscarlo (risas).
Ya era oscuro
cuando nos despedimos. Ahora nos encontrábamos en la recepción de su
departamento en San Miguel, pues el clima nos obligó a abandonar el lugar
anterior. Le pedimos un saludo para nuestra Escuela, por los 30 años que viene
cumpliendo, el cual aceptó muy gentil. No podíamos irnos sin tener una foto de
nuestro artista favorito. Él mismo, amablemente, tomó el selfie que marcaría el
final de nuestra entrevista.
Me encantó👏
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